Hoy estrenamos esta newsletter con uno de los casos que más revuelo ha causado en el sector asegurador en lo que llevamos de 2026.

Como muchos sabréis, a principios de año saltó una noticia que terminó teniendo una repercusión mucho mayor de la esperada: la insurtech española Tuio había llegado a un acuerdo con OpenAI para integrar sus servicios dentro de ChatGPT.

El impacto del anuncio fue tal que, según un análisis publicado por Goldman Sachs, los principales brokers de seguros estadounidenses registraron fuertes caídas en Bolsa.

La gran novedad de este acuerdo era que los usuarios podían obtener un presupuesto personalizado para un seguro directamente desde ChatGPT, sin tener que recurrir a un comparador o a un corredor de seguros. Pero, empezando por el principio, ¿qué significa exactamente todo esto?

En primer lugar, conviene introducir qué es Tuio: Se trata de una insurtech española que empezó especializándose en seguros de hogar y que opera como agencia de suscripción. Su propuesta se basa en ofrecer seguros de forma completamente digital, simplificando tanto la contratación como la gestión de las pólizas. Uno de sus grandes valores añadidos es precisamente el uso de la inteligencia artificial. No solo, como hemos visto, a través de su integración con ChatGPT, sino también en ámbitos mucho más internos del negocio, como el análisis de sus clientes y la optimización de sus márgenes. Un aspecto especialmente interesante que, sin duda, nos dará para otro post.

Ahora, con todo esto, la gran pregunta es la siguiente: ¿cómo se integra una “aseguradora” dentro de ChatGPT?

Para entenderlo, tenemos que fijarnos en la propia plataforma de OpenAI. Dentro de ChatGPT existe un apartado de Complementos, desde el que podemos acceder a aplicaciones desarrolladas por terceros e integradas directamente en el entorno de conversación. Y entre ellas encontramos la aplicación oficial de Tuio.

A partir de ahí, la experiencia cambia por completo: en lugar de entrar en la web de una aseguradora, rellenar un formulario y esperar a obtener un precio, podemos iniciar la conversación directamente desde ChatGPT. La aplicación de Tuio nos hace unas pocas preguntas sobre nuestra vivienda y, con esa información, genera una cotización personalizada sin salir del chat.

Y esto es lo interesante, porque no es simplemente que Tuio tenga un chatbot, sino que ChatGPT se convierte en un nuevo canal de distribución de seguros. Como podemos observar, la tarificación aparece directamente integrado en la conversación de ChatGPT; una vez tomada la decisión, podríamos continuar el proceso de contratación directamente con Tuio. Justo debajo, la propia IA nos ofrece las explicaciones y aclaraciones necesarias y, lo más interesante, podemos seguir interactuando con ella para resolver cualquier duda o profundizar en los detalles del seguro.

La gran pregunta, pues, es si todo esto realmente funciona. Es decir, si el usuario final está dispuesto a confiar en una inteligencia artificial para algo tan sensible como contratar un seguro.

Aunque la noticia tuvo un gran hype, en aquel momento muchos profesionales del sector se mostraban algo reticentes ante esta nueva forma de operar. El sector asegurador puede ser, en ocasiones, bastante rígido a la hora de incorporar nuevas formas de distribución y, al mismo tiempo, resultar especialmente complejo y opaco para el cliente.

Por eso, más allá del impacto mediático que tuvo el lanzamiento, la verdadera prueba estaba en los datos: ¿estaban los clientes dispuestos a utilizar ChatGPT como puerta de entrada a un seguro?

Pues bien, en julio llegó un dato que parece responder, al menos parcialmente, a esa pregunta. Tuio aseguró que más del 20% de sus nuevos clientes ya llegaban a través de ChatGPT.

Es decir, apenas unos meses después del lanzamiento, la IA ya no parecía ser simplemente una herramienta experimental o una acción de marketing: se estaba convirtiendo en un canal real de captación de clientes para la compañía.

Cabe destacar que, probablemente, el perfil de cliente que contrata a través de Tuio, junto con los ramos que comercializa (personal lines), sean más propensos a este tipo de contratación. No obstante, este fenómeno puede interpretarse como una señal clara de hacia dónde se está desplazando el sector.

Así pues, si un usuario está dispuesto a confiar en ChatGPT para informarse, comparar coberturas y obtener el precio de un seguro, ¿qué impide que este mismo modelo pueda extenderse al resto del sector asegurador?

En los últimos años, la contratación online de seguros por parte de los clientes ha experimentado un crecimiento significativo. Muchas aseguradoras y corredurías han incorporado tarificadores en sus propias páginas web, una herramienta que les ha permitido captar especialmente a un público más joven, acostumbrado a gestionar sus compras y servicios de forma completamente digital.

La incorporación de soluciones basadas en modelos de lenguaje (LLM) añade ahora una nueva capa a este proceso. Ya no se trata únicamente de introducir datos en un formulario y recibir un precio, sino de poder explicar en lenguaje natural qué necesitamos, resolver dudas durante el proceso y entender mucho mejor qué estamos contratando, reduciendo así la dependencia de la intermediación humana.

Sin embargo, esta nueva forma de relacionarnos con los seguros tampoco está exenta de riesgos. La utilización de IA plantea retos tanto para el cliente como para la propia aseguradora, desde posibles errores en la interpretación de las necesidades del usuario hasta cuestiones relacionadas con la transparencia, la responsabilidad o la información que se proporciona durante el proceso de contratación.

A pesar de los riesgos conocidos, parece que el consumidor está mucho más preparado para este cambio de lo que podríamos pensar. Según un estudio de The Geneva Association, realizado sobre 6.000 clientes de seguros en seis de los principales mercados aseguradores del mundo, más del 80% de los encuestados se muestra favorable o neutral ante el uso de inteligencia artificial generativa por parte de las aseguradoras en sus interacciones con los clientes.

Pero hay un dato todavía más interesante: casi el 70% de los encuestados afirma haber utilizado herramientas de IA generativa, como ChatGPT o Copilot, por iniciativa propia durante el proceso de compra de un seguro. Y, entre los distintos usos analizados, la comparación de productos y presupuestos es precisamente donde los clientes muestran una mayor demanda de participación de la IA.

Por lo que parece, el cambio ya está aquí. Y en Seguros con IA seguiremos de cerca la evolución del mercado.
Si quieres saber antes que nadie hacia dónde va el sector asegurador con la IA, suscríbete ya a nuestra newsletter.

Sigue leyendo

Ver más
caret-right